domingo 10 de mayo de 2009

Narjess Montasser en Sevilla: reflexiones.

Las clases de Narjess resultan siempre interesantes tanto por los conocimientos de diversa naturaleza que se adquieren, como por su propia persona. Cuando termino parece que no ha pasado nada más que una clase pero luego no puedo parar de pensar en cosas que ha dicho, movimientos que ha hecho o situaciones que ha creado.

Esta vez, me quedo sobre todo con el curso de ritmos árabes que me lleva picando en el cerebro un poco más de lo normal.

Cuando Aída me dijo: bailar es traducir la música no la entendí. Pensé que en mi mente se aclaraban algunos conceptos pero ahora sé que no comprendía lo que significa traducir.

Cuando lees un texto que ha sido traducido de un idioma al tuyo, si el traductor ha hecho un buen trabajo, puedes hacerte una idea mental exacta de lo que en su propio idioma quiso decir. Los conceptos, la intención, los matices…Ese tipo de traducción (literal) es la que una buena bailarina debe hacer para el público. No vale seguir el ritmo y poner caras. Ni siquiera sirve, en absoluto, elegir las combinaciones de pasos según la música. Pienso en un sordo que pudiera hacerse una idea exacta de la música viendo a una bailarina danzar. Un sordo que pudiera escuchar la música a través de su danza. Eso es traducir la música.

Recuerdo la primera vez que asistí a un curso de ritmos árabes. Cuando el profesor decía “esto es un maqasoum” las compañeras escribían en sus hojitas: “MAQSOUM-> dum tak tak dum tak” y todos tan contentos. Yo pensaba: “¿cuándo lleguen a casa se van a acordar de qué es un maqsoum?” Entonces me agobiaba un montón y tenía que echar mano de mis años en el conservatorio para poder escribir el ritmo con negras, corcheas, silencios, etcétera porque un maqsoum no es sólo dos dum y tres tak, cada uno tiene una duración y un tiempo que si no sabes no puedes reproducir.

Ahora sé que tampoco un maqsoum son tantas negras y tantas corcheas. Cada dum es distinto en el mismo ritmo, cada tak tiene un matiz, los silencios hay que hacerlos, lo mismo que alargar una nota es importantísimo. Hay que escuchar la música para saber todo de ella y entonces poder bailarla-traducirla. Así los dums que no se tocan en el mismo tono no deberían bailarse igual, los tak que no duran lo mismo deberían hacerse diferentes. Es tan fácil como elevar el movimiento si el sonido es más agudo o llevarlo a la tierra si el sonido es más grave; movimientos más largos si el sonido dura más y más pequeños cuando la nota es corta, etcétera.

La diferencia es evidente. He visto un grupo de 30 alumnas, aproximadamente, llorar a moco tendido, en un pabellón de deportes por un par de golpes de cadera de una bailarina metida en un mono de ensayo. También he visto espectáculos producidísimos donde la mejor bailarina del mundo, con el mejor traje del mundo levantaba al teatro del asiento con el comentario de “¡qué barbaridad, lo que hace con su cuerpo!”.

Creo que es por eso que Narjess me emociona, porque puedo ver la música en su cuerpo cuando baila. Aunque también puede que sea una capacidad de la propia persona: siento que Narjess no solo toca la música con su cuerpo, sino que además es capaz de transmitir conocimiento.

Creo que nunca podré hacer traducciones literales de la música árabe: supongo que, como para una lengua, eso está casi restringido al que ha nacido en ella; acepto que ningún sordo podrá ver la melodía de una canción en mí; solo espero poder seguir disfrutando, de vez en cuando aunque sea, de las obras de alguna buena traductora.
Desde ahora tenemos tres blogs, el que guarda mi pasado viajero y erasmus: http://madowina.spaces.live.com/, el que guarda mi pasión por la danza oriental , que este y el de todo lo demás: http://madowinanosoloesbailarina.blogspot.com/.